En qué creemos
Doctrinas y más
1 IDENTIFICACIÓN
a) SANA DOCTRINA. Ser una Iglesia de “sana doctrina” es defender aquellas ideas verticales o fundamentales para la FE Cristiana, es decir, aquellas que son vinculadas a la Salvación del alma (se mencionarán más adelante). Cada Iglesia tiene, y tenemos, diferencias en aquellas doctrinas secundarias, pero las que nos deben unir, son aquellas de las cuales depende la Salvación del individuo.
Debemos hacer énfasis que, cuando las escrituras hablan de Sana Doctrina, hacen referencia a aquella doctrina saludable, limpia, y, vinculada no solo a aquello que nos salvará, sino que también al testimonio del creyente. Como lo dice Pablo a Tito: “Tito 2:10: no defraudando, sino mostrándose fieles en todo, para que en todo adornen la doctrina de Dios nuestro Salvador”, (2Ti 4.3), es también defenderla con nuestro testimonio. Por consiguiente, cada creyente debe vivirla más que predicarla. Dicho desafío es para todos aquellos que decimos amar a Dios, y su “Sana Doctrina”.
b) SENDAS ANTIGUAS. Nos definimos “una Iglesia de sendas antiguas” por las siguientes razones:
- Himnos y coros de antaño, siguen vigentes en nuestros cultos. Obviamente han surgido nuevas alabanzas, y algunas de ellas las hemos adoptado, pero siempre tratando de mantener fuera del culto, todos aquellos ritmos y modas de corrientes modernas que tratan de pervertir la Santidad que Dios demanda.
- Ungimiento con aceite. Si bien no es normativo, o dogmático; es decir, que siempre debe ser la oración acompañada por aceite, o si no, no funciona; No, pero deben darse momentos en que podamos hacerlo, de acuerdo a Santiago 5.14. Y bien, por lo menos una vez al mes (aparte de los demás ungimientos) realizamos este tipo de oraciones por los necesitados.
- Lavado de pies. De igual manera que el anterior punto, esto no es dogmático u obligatorio para la Iglesia de Cristo, pero de tiempo en tiempo lo realizamos de acuerdo a la palabra de Jesús en “Jn 13.15 Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis”. Si bien, esta práctica no es salvífica, nos ayuda a comprender y practicar la humidad y el servicio entre la hermandad, teniendo como ejemplo a nuestro maestro, Jesús.
- Defendemos y practicamos la doctrina de la Santidad (externa), no solo aquella (Santidad) que viene como regalo de Dios al momento de creer en Él, que es declararnos “santos” por obra de Cristo, mediante su Espíritu Santo (1Co 6.11). Sino que también aquella Santidad que Dios pide, y exige a los suyos, “1 Pedro 1:16: porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo”. Ésta Santidad, obviamente es paulatina, y se consigue por obra del Espíritu Santo que hace vida en el creyente. En resumen, Dios saca los vicios, Dios saca los malos hábitos, Dios nos hace una nueva criatura, y eso se evidencia, entre otras cosas, en la manera de vestir, de hablar y de desarrollarnos en la vida secular. De tal manera, que logremos la exigencia de Jesús “Mateo 5:16: Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.”
- LA TRINIDAD
Dios es increado, eterno, sin principio ni fin, eternamente existente en sí mismo.
Es un solo Dios manifestado en tres Personas únicas y distintas, pero unidas entre sí, en su misma sustancia y naturaleza divina.
No tres dioses, sino que un solo DIOS. “1 Juan 5:7: Porque tres son los que dan testimonio en el cielo: el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo; y estos tres son uno.”
Bueno, hay muchas evidencias de la Trinidad en la Biblia, por ejemplo, en la creación Gn 1.1-2; en la creación del hombre Gn 1.26; en saludo trinitario en la carta de Corintios 2Co 13.14; en palabras de Jesús Mt 28.19; en palabras de Pedro 1P 1.2, y muchos otros textos más.
- LA CRISTOLOGÍA
Cristo es la persona central de toda la Escritura. Cristología es el estudio de la persona y obra de Jesucristo. Y claramente es un estudio muy profundo, y maravilloso. He aquí lo más relevante:
Jesús es Dios, como el Padre y como el Espíritu Santo. Es Dios en igual esencia y divinidad que el Padre. “Colosenses 2:9: Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad,”
No es un ser creado, es creador, “Juan 1:3 Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho”.
Vino del cielo y añadió a su naturaleza divina, una naturaleza humana. La segunda Persona de la Trinidad, Dios Hijo, se volvió Dios Hombre. Esto quiere decir que, no siempre fue humano, pero sí siempre ha sido Dios. Él, cuando irrumpió en la historia, se revistió de humanidad. “Filipenses 2:6-7: el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, 7 sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres;”
Actuando en la tierra en su naturaleza humana, nunca dejó de ser Dios. ¿Cómo podemos demostrar que nunca dejó de ser Dios? Bueno, porque en ciertos momentos de su vida terrestre, abrió ventanas o destellos de su divinidad, por ejemplo: su transfiguración (Mt 17.17), su control sobre la creación (Mt 8.23-27), permitió su adoración (Mt 14.33), y perdonó pecados (Mt 9.2).
- LA NEUMATOLOGÍA
Todo creyente que ha venido a Cristo, tiene al Espíritu Santo dentro de sí. Así lo dice Pablo en “Efesios 1:13: En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa,”;
Es inconcebible pensar que un cristiano nacido de nuevo no tenga al Espíritu Santo en su vida, ya que al no tenerlo, primero no sería de Dios “Romanos 8.9 Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él” y, a su vez, no se podría vivir el cristianismo, así lo dice “Ezequiel 36:27 Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra.”
Por otra parte, debemos dejar en claro lo siguiente: Todo creyente debe procurar el bautismo del Espíritu Santo, entendiendo que es una gran bendición/virtud adicional a la salvación, pero no una condicionante para la misma. Es decir, el creyente no es salvo por que fue bautizado en el Espíritu Santo, sino que es salvo por su fe en Cristo, y la obra de regeneración, justificación y santificación que el Espíritu Santo hace en ese momento. Por lo tanto, ser bautizado en el Espíritu Santo no determina u otorga al creyente mayor salvación, o más perfección (en el sentido de no fallar jamás), o ser amado más por Dios mismo. Ya eres salvo y amado por Dios en el momento de creer.
Lo anterior, no quita la necesidad y la urgencia de llenar constantemente nuestra copa, y así tener mayor virtud, y poder del Espíritu Santo para ser instrumentos en sus manos.
Su gran trabajo en nosotros es transformarnos, ayudarnos y dirigirnos cada día, para parecernos más a Cristo.
Que maravilloso es pensar que Dios vive en nosotros ¿y cómo se da eso? Mediante la tercera persona de la Trinidad que está en el creyente, el glorioso Espíritu Santo.
- EL NOMBRE A INVOCAR O UTILIZAR
Dentro de nuestras doctrinas a creer y manifestar, ésta es muy importante, considerando para todo efecto, el texto dicho por el apóstol Pablo a los Colosenses, “Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él. Col 3.17”
Ese “todo” mencionado aquí, abarca explícitamente las obras, trabajos y actividades señaladas en todo el nuevo testamento. Aquí muchos ejemplos: Echar fuera demonios (Mr 16.18); Sanidades (Hch 3.6); Único Nombre para la salvación (Hch 2.21); Se bautizaban en ese Nombre (Hch 10.48); Recibir perdón por ese Nombre (Hch 10.43); Ungir en ese Nombre (Stg 5.14); Orar en ese Nombre (Jn 14.13-14);
“Filipenses 2:9-10: Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, 10 para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra;”
Creemos que, los apóstoles, convencidos de esta realidad gloriosa aplicaban el Nombre a cada actividad espiritual del evangelio. De la misma manera lo hacemos nosotros. No hay conflicto en ser Trinitarios, y a la vez, usar en toda actividad el Nombre de Jesús.
- SOTERIOLOGÍA
La salvación es por Gracia, solo por Gracia. Y Gracia significa don o regalo. Así lo dice el apóstol Pablo en “Efesios 2:8-9 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; 9 no por obras, para que nadie se gloríe.” No hay nada que el hombre pueda hacer, pagar, o dar para que Dios lo salve. Dios salva al hombre, solo por su infinita y soberana misericordia.
El hombre tiene la capacidad de ser estimulado por Dios para aceptarle o no. Pero siempre hay que dejar en claro que la iniciativa para ser salvado es de Dios primeramente, no del hombre. Como dice Juan 15:10.
Es por esa razón que creemos en el “libre albedrío”. Dios llama y motiva al hombre a buscarlo, “Pero así dice Jehová a la casa de Israel: Buscadme, y viviréis; Am 5.4”, y el hombre tiene la facultad de aceptar o rechazar esta soberana invitación. “El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios. Juan 3:18”
No podemos pensar que nosotros de alguna manera aportaremos algo a los siguientes tres puntos. Creamos firmemente que es Dios quien hace lo siguiente:
JUSTIFICACIÓN. Todo ser humano es merecedor de la muerte, del castigo eterno, y por lo tanto están separados de Dios (Ro 3:23). Por esto, el hombre es culpable de juicio, hay una sentencia judicial sobre cada persona. Entonces la “justificación” viene a declararnos libres de dicho juicio o sentencia de culpabilidad. Cristo, a través de su muerte, sacó o mejor dicho cambió nuestro estatus o estado, de CULPABLE a INOCENTE. “Romanos 5:1: Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo;”
SANTIFICACIÓN. Una vez que Dios nos declara justos o inocentes delante de Él, por la obra única de Jesucristo y no por mérito u obra nuestra, produce en nuestras vidas “la Santificación”.
¿Cuál es el estado del hombre previo a conocer a Cristo? Su estado es de repugnancia, de hedor, de suciedad (Zac 3.3; Is 1.6). El primer propósito de la santificación es limpiarnos y lavarnos de nuestros pecados. “Apocalipsis 1:5… Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre,”
Y el segundo paso, o propósito divino de la santificación es “Separarnos” para Dios. Santo quiere decir “separado, o dedicado”, por lo que nos santificó para ser dedicados solo para Él (Dt 7.6).
REGENERACIÓN. Es como su nombre lo indica, es un cambio, una transformación. Eso es lo que le ocurre al creyente en su iniciación en el Evangelio. Viene de la mano con la Justificación y la Santificación. A esto las Sagradas Escrituras también le llama el “nuevo nacimiento”. Recordemos la conversación de Cristo con el fariseo Nicodemo, en el libro de Juan 3:3-5 “Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios. 4 Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer? 5 Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.”
Dios no habita en personas No regeneradas.
¡Alabado sea Dios, por el don de la GRACIA! La cual nos Justifica, nos Santifica y nos Regenera, gracias a esto, día a día nos parecemos más a Cristo.
Por último, creemos que a salvación si se pierde. Asi lo demuestra este versículo, entre otros.
“Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados, 27 sino una horrenda expectación de juicio, y de hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios. He 10.26-27”
- LA MUERTE
El ser humano es tripartito, compuesto de tres partes. Así lo declara la biblia en “1Ts 5.23 Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo.”
La composición es entonces así: espíritu, alma y cuerpo. El orden es importante, va de lo más elevado, desde el espíritu, pasado por el alma y terminando con el cuerpo. Ese orden es importante tenerlo presente.
El ESPIRITU humano es la parte del ser con el cual el hombre tiene vida y puede tener contacto con lo Divino (Ro 8.16). EL ALMA es la segunda parte del cuerpo, es espiritual y eterna, la cual Dios salva, limpia y regenera. Es en el alma donde radican las emociones, sentimientos y por sobre todo la voluntad, lo que también la biblia llama el hombre interior y/o corazón (Mt 10.28; 2Co 4.16). EL CUERPO: es la parte del ser, por el cual se tiene contacto con el mundo, y esto, a través de los sentidos. Es con el hombre interior (el alma) podemos dominar nuestra carne, nuestro cuerpo. Y precisamente de esas acciones seremos juzgados. “2 Corintios 5:10. Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo.»
Con estas definiciones ahora podemos responder la siguiente pregunta: ¿Qué es la muerte?
La muerte es la separación del ser espiritual (espíritu y alma), del cuerpo. Es decir, cuando el espíritu y al alma abandonan el cuerpo, ahí se produce la muerte, “Génesis 35:18: Y aconteció que al salírsele el alma (pues murió), llamó su nombre Benoni; mas su padre lo llamó Benjamín.”
Y el alma, al salir, va a su destino eterno (recordemos que el alma es eterna):
VA AL INFIERNO (inconversos): Como le ocurrió a los pecadores de Sodoma (Jud 1.7). O VA AL CIELO, al paraíso: De ahí, el lenguaje de los creyentes, cuando se refieren al muerto en Cristo, decimos “está en la presencia del Señor” (Fil 1.21-23).
- LA ESCATOLOGÍA
a) ARREBATAMIENTO. Este es el evento escatológico más importante, más relevante que la Iglesia espera. El texto emblemático y principal, entre otros, es el de 1Ts 4:13-18. Para el arrebatamiento no hay señal alguna que deba cumplirse en estos momentos; es decir, puede ser en cualquier momento (1Ts 5.2). Hay que tener presente que el arrebatamiento sucede en el cielo, específicamente en las nubes, Cristo no baja a la tierra, no la pisa. El Arrebatamiento y la Segunda venida de Cristo son dos sucesos distintos.
Los muertos resucitarán con cuerpos glorificados (1Co 15), y los vivos seremos transformados también a un cuerpo glorificado.
El escenario escatológico para la Iglesia cambia, de estar la iglesia en la tierra, ahora estará en el cielo.
b) TRIBUNAL DE CRISTO. La Iglesia al llegar al cielo, entrará al Tribunal de Cristo. Será un tribunal exclusivo para la Iglesia (2Co 5.10). Donde la obra de cada uno será evaluada (1Co 3.13-15).
c) LAS BODAS DEL CORDERO. Inmediatamente después del tribunal, pasaremos a las Bodas del Cordero. Es la fiesta de la reunión celestial, luego de las penas o regocijos del tribunal (2Co 11.2; Ap 19.7).
d) LA GRAN TRIBULACIÓN. Este título viene claramente de las escrituras, “Marcos 13:19 porque aquellos días serán de tribulación cual nunca ha habido desde el principio de la creación que Dios creó, hasta este tiempo, ni la habrá.” Será un periodo de tiempo de 7 años, de sucesos y acontecimientos que nunca en la historia humana han ocurrido, ni tampoco se repetirán.
Dios NOS SALVARÁ de ese terrible acontecimiento (1Ts 1.10; Dn 12.1).
Dos escenarios:
– En la Tierra siete años de grandes tribulaciones
– En los cielos, siete años donde la Iglesia pasa por el Tribunal de Cristo y las Bodas del Cordero.
– Surgirá el Anticristo: sale venciendo y para vencer (Ap 6.2); sale del abismo (Ap 11.7), El apóstol Juan dijo que venía (1Jn 2.18); vendrá con señales (2Ts 2.9), y gran poder de palabras persuasivas de engaño (Dn 7.8), etc. Surgirá su ayudante, el falso profeta (Ap 13.11-12). Vendrán los dos testigos a presentar lucha contra el Anticristo y su sistema (Ap 11.3-7), y junto a los 144.000 testigos convencerán a Israel y a los que no se coloquen la marca de la bestia, para ser salvados. (Ap 7). Se construye el tercer templo (2Ts 2.4), y habrá una aparente paz. (1Ts 5.3). Babilonia la Grande como sistema político, judicial y de control dominará todo el mundo (Ap 17), obviamente en manos y control del Anticristo. Se establece el sello en la mano derecha o en la frente para comercializar y seguir viviendo. (Ap 13.16-17). La gran ramera también dominará pero en el control religioso. Será un sincretismo religioso, una mezcla ecuménica de todas las religiones del mundo, de toda tribu, lengua y nación del mundo (Ap 17, 19). Obviamente también gobernado por el Anticristo.
A mitad de los siete años ocurrirá: La muerte y resurrección de los dos testigos (Ap 11.7-12); El Anticristo provocará la abominación desoladora profetizada por Cristo (Mt 24.15).
Comenzarán los siguientes juicios de Dios, los más terribles, Séptimo Sello, que contienen las Siete Trompetas y Siete copas de la ira. Ap. 6 en adelante. El Anticristo con furia comenzará una gran persecución contra Israel. Ya que será en ese tiempo en donde ellos (israelitas) se darán cuenta que el Anticristo era un impostor, y que el verdadero Mesías ya había venido, y se convertirán a Él (Jesús). A ésta persecución se le llama “La mujer y el dragón” Ap 12.
Al terminar los siete años: Cae la Gran Babilonia y la Gran Ramera. Ap 18 y Ap 17. El Anticristo prepara la guerra definitiva contra Israel y contra el que viene desde el cielo (Jesús) Ap 19.19. La anterior guerra mencionada, es la llamada ARMAGEDÓN.
e) SEGUNDA VENIDA DE CRISTO. Y en el arrebatamiento, Jesús no pisa la tierra, recibe a la iglesia en el aire, en las nubes. Lo más probable, es que el arrebatamiento no sea visible ante el público en general, como si lo fue en su primera venida, y también lo será en su segunda venida (Ap 1.7).
Si el Arrebatamiento y la Segunda Venida fueran un mismo evento, el regreso de Cristo no es inminente, pues deberían ocurrir entonces todos los hechos descritos en las profecías para que venga a buscarnos.
En su segunda venida: Todo ojo lo verá, no como en el día del arrebatamiento, que no será visto por todas las personas (Ap 1:7). Vendrá con poder y gloria, lo acompañará la Iglesia de Cristo (que había sido arrebatada siete años antes), y también con sus ángeles. Vendrá a reinar (Ap 19: 11). En su segunda venida, Cristo pisará la tierra. Específicamente pisará el monte de los Olivos, mismo monte donde fue alzado a los cielos frente a sus discípulos (Hch 1.1-12; Zac 14.1-4).
Los siguientes datos marcan algunas diferencias entre ambos sucesos:
ARREBATAMIENTO SEGUNDA VENIDA
– No se sabe ni el día ni la hora – Es al término de la gran tribulación
– Será en los cielos (en las nubes) – Pisará la tierra
– Vamos al encuentro con Cristo -Vendremos con Cristo a reinar
Ésta segunda venida, marca el inicio del Milenio
f) EL MILENIO. Es como su nombre lo indica, un periodo de mil años, donde Jesucristo reinará sobra la tierra, desde Israel, específicamente en la ciudad de Jerusalén. (Is 2.2-3; Miq 4.2-4)
De eso habla “Apocalipsis 20:4 Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de juzgar; y vi las almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios, los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, y que no recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil años.”
g) FIN DEL MUNDO. Será después de los siete años de la gran tribulación y los mil años del milenio. Es decir, cuando se pregunte ¿Cuándo será el fin del mundo? La respuesta sería… en 1007 años más.
La Biblia habla del fin del mundo (Mt 28.20; Lc 21.9; 1P 4.7; 1P 3.10).
Por lo tanto, el fin del mundo será un hecho escatológico que ha de ocurrir. Y esto sucederá inmediatamente terminado el Milenio. “Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él, de delante del cual huyeron la tierra y el cielo, y ningún lugar se encontró para ellos. Ap.20.11”
h) EL JUICIO DEL GRAN TRONO BLANCO. Recordemos que este juicio vendría siendo el segundo JUICIO a desarrollarse, el primero fue “El Tribunal de Cristo”, y ahora, el segundo “El juicio del trono Blanco”.
Este juicio es para los no creyentes, para los que estaban vivos y no creyeron en Cristo durante el milenio y todos los muertos que estaban en el infierno esperando dicho juicio final. Es decir, de aquellos que rechazaron a Cristo.
Es justo y necesario que Dios lo haga. “Porque es justo delante de Dios pagar con tribulación a los que os atribulan, 7 y a vosotros que sois atribulados, daros reposo con nosotros, cuando se manifieste el Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de su poder, 8 en llama de fuego, para dar retribución a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo; 9 los cuales sufrirán pena de eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder, 2Ts.1.6-9”
No importa lo grande o pequeños, en relación a estatus/posición, poderosos o humildes que sean los imputados, todos estarán delante de Dios (Ap 20.12). De todos los sectores saldrán los muertos para ser juzgados (Ap 20.13-14).
i) NUEVA TIERRA Y LA NUEVA JERUSALEN. La creación de un cielo nuevo (primer cielo para nosotros, no el universo), y la nueva tierra está profetizada en las escrituras (Is 65.17; 1P 3.12-13).
Por lo tanto en Apocalipsis se confirma… “Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más. Ap 21.1”
Dicha tierra nueva está ligada a la ciudad que ha de posar y establecerse en ella (Ap 21.2). La ciudad tiene ciertas característica únicas y maravillosas, por ejemplo, que es una ciudad perfectamente cúbica, entre otras características más (Ap 21.6-18).
El apocalipsis termina con las siguientes afirmaciones y condiciones, para aquellos que esperamos todos estos acontecimientos:
“Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente. 18 Yo testifico a todo aquel que oye las palabras de la profecía de este libro: Si alguno añadiere a estas cosas, Dios traerá sobre él las plagas que están escritas en este libro. 19 Y si alguno quitare de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del libro de la vida, y de la santa ciudad y de las cosas que están escritas en este libro. 20 El que da testimonio de estas cosas dice: Ciertamente vengo en breve. Amén; sí, ven, Señor Jesús. 21 La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con todos vosotros. Amén. Ap 22.17-21”
El arrebatamiento dará inicio a todos los eventos proféticos del fin del mundo.
- LA INERRANCIA DE LAS SAGRADAS ESCRITURAS
Las sagradas escrituras contiene la Palabra de Dios. Y dicha Palabra no contiene errores, de ahí el concepto inerrancia: de que la Biblia es libre de errores porque es inspirada por Dios.
El apóstol Pablo dice: Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, 2Ti 3.16. Obviamente se refería en su contexto, al antiguo testamento. Pero de sus palabras y escritos dice: Por lo cual también nosotros sin cesar damos gracias a Dios, de que cuando recibisteis la palabra de Dios que oísteis de nosotros, la recibisteis no como palabra de hombres, sino según es en verdad, la palabra de Dios, la cual actúa en vosotros los creyentes. 2Ts 2.13. Señala entonces que sus palabras/escritos son Palabra de Dios. Es decir, el Nuevo Testamento también entra en dicha inspiración.
Como ministerio usamos oficialmente la Biblia Reina Valera 1960. Pero no desconocemos muchas traducciones que han surgido a través de los siglos. Como por ejemplo: la Biblia del Oso, del Cántaro, la RV 1909, y otras traducciones modernas que sirven para ampliar conceptos, e ideas, pero sin cambiar, actualizar o modificar obviamente las doctrinas.
Debemos siempre reconocer que la Biblia inspirada por Dios es la original Griega (del Nuevo Testamento), y la Hebrea y Aramea (del Antiguo Testamento), fuera de ellas, todo lo que tenemos en nuestras manos son traducciones. Por lo tanto, las traducciones pueden tener errores en forma (letras, comas, conceptos), pero no en el fondo, pues el fondo doctrinal e inspirado por Dios, es inerrante.
- OTRAS DOCTRINAS
a) Creemos en la existencia de ángeles, satanás y demonios. Ap.20:2 / Lc.8:30-31
b) El Bautismo en agua es parte integral del aquel que ha creído en Cristo. Debe ser por inmersión. Además, el creyente se bautiza, no para ser salvo, sino porque es salvo. 1P 3.21 / Hch 2.37-38
c) Creemos en el ungimiento de los enfermos, y expulsión de demonios. Stgo.5:14 / Mr.16:17.
d) Santa Cena, o Cena del Señor. Todo creyente bautizado debe participar de esta ceremonia de conmemoración / de memoria. No creemos en la transustanciación (que literalmente comemos y bebemos a Cristo), sino que, como símbolo o memoria del sacrificio de Cristo. 1 Co 11.23-26
e) Es deber del creyente Congregarse. Porque es miembro del cuerpo de Cristo 1Co 12.20-23. Porque debe desarrollar sus dones en la Iglesia 1Co 14.12. Porque Cristo viene He 10.25. Porque es un compromiso Sal 23.6. Y por muchas otras razones bíblicas.
f) Entre otras doctrinas más…
Dudas o consultas doctrinales, hacerlas al Pastor o a quién éste designe.
Lámpara es a mis pies tu palabra, Y lumbrera a mi camino. Sal 119:105